miércoles, 19 de agosto de 2015

La depresión encubierta o silenciosa

Hoy os traigo información sobre un tipo de depresión que no es muy conocida, pero que está muy presente en nuestra sociedad, os hablo de la depresión encubierta o silenciosa.

En el siguiente enlace podréis encontrar un artículo muy interesante sobre este tema, y aunque no lo haya escrito yo, me parece que de especial interés dar a conocer este artículo y poder compartirlo con las personas interesadas en el tema.

http://www.huffingtonpost.es/lexi-herrick/11-habitos-de-las-personas_b_6516352.html

También me ha parecido apropiado, copiaros el siguiente enlace que versa sobre la manifestación de la depresión silenciosa en nuestro cuerpo y como ésta puede ser la causa de efectos secundarios como dolores de cabeza o espalda que ayudan a ocultar la verdadera naturaleza del dolor, la depresión.

http://lamenteesmaravillosa.com/la-depresion-enmascarada-cuando-el-cuerpo-habla/



¡Espero que os resulte interesante la información de los enlaces!

domingo, 9 de agosto de 2015

Viaje a Pamplona. Fiestas de San Fermín.

Con una semana de antelación, cuatro amigos y yo, planeamos nuestro viaje a Pamplona para disfrutar de las fiestas de San Fermín

Salimos alrededor de las 16h de la tarde del viernes día 10 de Julio de Ripollet (Barcelona) y llegamos sobre las 20:45h a Pamplona. Fuimos en un solo coche, y se hicieron un tanto pesadas las cerca de 5h que estuvimos los 5 en un mismo coche. El plan era dormir todas las noches en un parque para ahorrarnos los gastos de alojamiento, así que aparcamos cerca del parque Yamaguchi. Nada más llegar, fuimos a comprar la vestimenta típica de San Fermín. Yo ya llevaba camisetas blancas, pantalones blancos, y una faja roja, así que solo tuve que comprar el pañuelo rojo que me costó unos 3€.

Vestidos de San Fermín y listos para la fiesta.

Una vez vestidos, nos comimos los bocatas que traíamos de casa y preparamos 8 litros para llevarnos de fiesta, de los 25 litros de sangría que trajimos para hacer más amenas las noches. Nos dirigimos andando al centro por la calle avenida Bayona, y por el camino, a la altura de la plaza de la paz, nos paramos a ver los fuegos artificiales.

Fuegos artificiales en Pamplona
Cuando se acabaron los fuegos, fuimos hacía la plaza del Castillo (centro de Pamplona) para ver el ambiente y disfrutar de la fiesta. A lo largo de la noche dimos vueltas por las calles llena de juventud, llenas de fiesta y de gente con litros de sangría en el cuerpo. Nos encontramos hasta conocidos de nuestra misma ciudad en los lavabos de un Kebab céntrico.

La noche se hizo larga, y alrededor de las 6  de la mañana ya estaba exhausto. Antes, a todos nos entró hambre y yo me compré un bocadillo de jamón serrano y pimientos verdes por 5€, mientras que ellos comieron kebabs. Nos pusimos a hacer cola en las taquillas de la Plaza de toros de Pamplona para poder ver el final del encierro de las 8h de la mañana. La entrada nos costó 6€, pero pudimos ver el final del encierro y disfrutar de las cornadas de las vaquillas que sueltan al final, para (según el speaker) el divertimiento de los allí presentes.

La plaza estaba llena hasta la bandera, y después de ver las cornadas de las vaquillas, había un espectáculo de burladores de toros, pero ya no nos quedamos a verlo, estábamos muy cansados (ya llevábamos más de 24 horas despiertos)

La plaza de toros llena, con una de las vaquillas suelta
Nos fuimos a dormir sobre las 9:30h de la mañana al parque Yamaguchi (a unos 20 minutos andando del centro) donde teníamos el coche. La primera noche, casi no pude dormir, íbamos preparados con los sacos para dormir, pero aún así fue muy muy complicado conciliar el sueño.

Nos despertamos o más bien nos levantamos sobre las 13h y nos aseamos en un McDonalds cercano. Fuimos a comer unos pinchos (platos típicos de la región) por los alrededores de la plaza del Castillo.
Yo comí pincho de carne de toro, de chipirón y de bocadillo de lomo con pimientos. Los tres pinchos sumaron 7,50€ y mi estómago quedó satisfecho.

Yo, haciendo turismo en el parque Yamaguchi 
Por la tarde, después del café, algunos durmieron pero yo me fui solo a ver un poco más de Pamplona.

Ambiente de noche en Pamplona.
Ya por la noche, volvimos al centro a disfrutar de la fiesta. Los locales donde habían música estaban sobre-saturados, realmente no te puedes mover y el suelo está muy sucio, por no hablar de los lavabos en general. La suciedad es algo inherente en los sitios masificados, como era el caso de Pamplona por esas fechas. El ambiente festivo estaba presente en cada esquina.

De madrugada nos volvió a entrar hambre, así que mientras ellos repetían con un Kebab, yo me decanté por un bocata de tortilla de patatas calentito por unos 5€.

Por la mañana intentamos correr los últimos metros del encierro, ya que así podíamos entrar en la plaza gratis, pero por falta de información al final no pudimos. Todo el mundo que quiera participar en el encierro, debe de ir a la plaza del ayuntamiento, pero nosotros no queríamos correr tanta distancia por miedo a que nos alcanzasen los toros, sin embargo, a posteriori supimos que desde el ayuntamiento abren las puertas 5 minutos antes de soltar a las bestias, para que puedas llegar hasta la plaza de toros sin problemas o sin apenas correr.

Al final vimos muy poco del encierro, pero para otro año ya tenemos la información suficiente para movernos mucho mejor. Nos fuimos a dormir de nuevo sobre las 9h (esta vez dormimos mejor) y cuando nos despertamos sobre las 14h fuimos a comer una pizza al Telepizza y pusimos rumbo a Ripollet de nuevo.

En resumen, ir a las fiestas de San Fermín es algo que hay que hacer alguna vez en la vida para vivir el ambiente (eso si, un ambiente bastante de borracho). Hay diversión y conoces a mucha gente, si hay que ponerle algo negativo es la suciedad y el mal estado de todos los lavabos en general. En cuanto a lo económico el costé total de los dos días fue de unos 76€ contando todo (comida, bebida, gasolina, peajes, fiesta...)

martes, 4 de agosto de 2015

Viaje a París. Día 2

Nos despertamos sobre las 9:30h y después de arreglarnos un poco y de prepararnos la mochila con cervezas para acudir por la tarde a la fiesta de la música, ya estábamos listos para irnos hacía París. Cogimos tren y metro hasta llegar al Louvre. Una de las cosas que me sorprendió de París, es que gran parte de la red ferroviaria va sobre la superficie, algo totalmente contrario a lo que pasa en Barcelona (si no se trata del tranvía), y eso, en mi opinión, es un impacto visual negativo para la ciudad del Sena. 

Nos hicimos las típicas fotos con la Pirámide de cristal del museo del Louvre y decidimos no entrar (¡a pesar de que es gratis!) debido a la gran cola que había. El museo del Louvre fue inaugurado un 8 de noviembre de 1793 y actualmente es el museo de arte más visitado del mundo. Es famoso por la gran cantidad de obras maestras que alberga, entre ellas, la Gioconda de Leonardo da Vinci.

Paseamos a lo largo del jardín des Touleries, dónde nos sentamos en una fuente céntrica a contemplar el ambiente y el cielo de París.


Imagen del Louvre a través del arc de triomphe du Carrousel
Descansando en el jardin des Touleries

Continuamos hasta la place de la Concorde, y una vez hechas las fotos con el Obélisque de Louxor, y en la fontaine de Fleuves,  nos dirigimos hacía el río Seine, donde cambiamos de sentido hasta recorrer los 3 kilómetros que separan el pont de la concorde, hasta la ilê de la cité dónde se encuentra la catedral de Notre Dame.

Nosotros y la cathédrale du Notre-Dame
La catedral de Notre Dame es de estilo gótico y se acabó de construir en el año 1345, después de 182 años desde que se iniciara su construcción. Es una de las visitas obligatorias para los turistas que vienen a ver la capital francesa.

Tras visitar el interior de la catedral sin hacer mucha cola, fuimos a la plaza de Saint Michel dónde habíamos quedado con dos amigas y un amigo de nuestra amiga parisina, para comer algo por allí.

Fuimos a una especie de kebab, así que yo no comí mucho (no me gustan los kebabs). Durante la comida conocimos a los amigos de nuestra amiga. Una era de origen colombiano y el chico era su novio. Los dos se manejaban bien en francés pero ella solo dominaba el español, y él solo el inglés. La otra amiga era de Canadá, hablaba algo de francés y dominaba el inglés, pero no sabía nada de español, así que la pobre no se enteró de gran parte de la conversación.


Al acabar de comer, fuimos a los conciertos que se organizaban por la calles de París con motivo de la fète de la musique. Estuvimos parte de la tarde tumbados en el césped de algún parque, bebiendo, riendo y disfrutando del ambiente, y otra parte de la tarde sentados en el bordillo de alguna calle de París, bebiendo, riendo, escuchando música y conociendo a otras personas.


Imagen de un concierto de la fête de la musique
Ambiente por las calles del barrio latino de París





















Al caer la noche, bailamos todos en un concierto con un ritmo panchanguero, y nos despedimos del resto. Los 4, fuimos a cenar a la crepería de la primera noche (¡no podía irme de allí sin comerme una crêpe de chocolate!). Y pusimos rumbo al apartamento de nuestra amiga, ya que a la mañana siguiente debíamos estar en el aeropuerto de Beauvais a las 8 de la mañana y para ello nos debíamos de levantar a las 6:30h.

En resumen, mi visita a París fue una manera diferente de celebrar mi cumpleaños, me llevo un bonito recuerdo, no tanto por la ciudad en si, sino por la compañía :). La ciudad, me pareció algo sucia, pero cuando ves la Tour Eiffel por primera vez, te deja boquiabierto y el ambiente en los alrededores del Sacré Coeur, con las vistas sobre la ciudad, simplemente es excepcional. En cuanto a lo económico, no me pareció tan caro como lo pintan. En total me gasté 75€ entre comida, bebida, fiesta, transporte y algún regalito para la familia, que sumados a los billetes de avión (127,50€), hicieron un total de 202,50€, aunque también hay que tener en cuenta que el alojamiento nos salió gratis las 3 noches y dos días que estuvimos allí.