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domingo, 9 de agosto de 2015

Viaje a Pamplona. Fiestas de San Fermín.

Con una semana de antelación, cuatro amigos y yo, planeamos nuestro viaje a Pamplona para disfrutar de las fiestas de San Fermín

Salimos alrededor de las 16h de la tarde del viernes día 10 de Julio de Ripollet (Barcelona) y llegamos sobre las 20:45h a Pamplona. Fuimos en un solo coche, y se hicieron un tanto pesadas las cerca de 5h que estuvimos los 5 en un mismo coche. El plan era dormir todas las noches en un parque para ahorrarnos los gastos de alojamiento, así que aparcamos cerca del parque Yamaguchi. Nada más llegar, fuimos a comprar la vestimenta típica de San Fermín. Yo ya llevaba camisetas blancas, pantalones blancos, y una faja roja, así que solo tuve que comprar el pañuelo rojo que me costó unos 3€.

Vestidos de San Fermín y listos para la fiesta.

Una vez vestidos, nos comimos los bocatas que traíamos de casa y preparamos 8 litros para llevarnos de fiesta, de los 25 litros de sangría que trajimos para hacer más amenas las noches. Nos dirigimos andando al centro por la calle avenida Bayona, y por el camino, a la altura de la plaza de la paz, nos paramos a ver los fuegos artificiales.

Fuegos artificiales en Pamplona
Cuando se acabaron los fuegos, fuimos hacía la plaza del Castillo (centro de Pamplona) para ver el ambiente y disfrutar de la fiesta. A lo largo de la noche dimos vueltas por las calles llena de juventud, llenas de fiesta y de gente con litros de sangría en el cuerpo. Nos encontramos hasta conocidos de nuestra misma ciudad en los lavabos de un Kebab céntrico.

La noche se hizo larga, y alrededor de las 6  de la mañana ya estaba exhausto. Antes, a todos nos entró hambre y yo me compré un bocadillo de jamón serrano y pimientos verdes por 5€, mientras que ellos comieron kebabs. Nos pusimos a hacer cola en las taquillas de la Plaza de toros de Pamplona para poder ver el final del encierro de las 8h de la mañana. La entrada nos costó 6€, pero pudimos ver el final del encierro y disfrutar de las cornadas de las vaquillas que sueltan al final, para (según el speaker) el divertimiento de los allí presentes.

La plaza estaba llena hasta la bandera, y después de ver las cornadas de las vaquillas, había un espectáculo de burladores de toros, pero ya no nos quedamos a verlo, estábamos muy cansados (ya llevábamos más de 24 horas despiertos)

La plaza de toros llena, con una de las vaquillas suelta
Nos fuimos a dormir sobre las 9:30h de la mañana al parque Yamaguchi (a unos 20 minutos andando del centro) donde teníamos el coche. La primera noche, casi no pude dormir, íbamos preparados con los sacos para dormir, pero aún así fue muy muy complicado conciliar el sueño.

Nos despertamos o más bien nos levantamos sobre las 13h y nos aseamos en un McDonalds cercano. Fuimos a comer unos pinchos (platos típicos de la región) por los alrededores de la plaza del Castillo.
Yo comí pincho de carne de toro, de chipirón y de bocadillo de lomo con pimientos. Los tres pinchos sumaron 7,50€ y mi estómago quedó satisfecho.

Yo, haciendo turismo en el parque Yamaguchi 
Por la tarde, después del café, algunos durmieron pero yo me fui solo a ver un poco más de Pamplona.

Ambiente de noche en Pamplona.
Ya por la noche, volvimos al centro a disfrutar de la fiesta. Los locales donde habían música estaban sobre-saturados, realmente no te puedes mover y el suelo está muy sucio, por no hablar de los lavabos en general. La suciedad es algo inherente en los sitios masificados, como era el caso de Pamplona por esas fechas. El ambiente festivo estaba presente en cada esquina.

De madrugada nos volvió a entrar hambre, así que mientras ellos repetían con un Kebab, yo me decanté por un bocata de tortilla de patatas calentito por unos 5€.

Por la mañana intentamos correr los últimos metros del encierro, ya que así podíamos entrar en la plaza gratis, pero por falta de información al final no pudimos. Todo el mundo que quiera participar en el encierro, debe de ir a la plaza del ayuntamiento, pero nosotros no queríamos correr tanta distancia por miedo a que nos alcanzasen los toros, sin embargo, a posteriori supimos que desde el ayuntamiento abren las puertas 5 minutos antes de soltar a las bestias, para que puedas llegar hasta la plaza de toros sin problemas o sin apenas correr.

Al final vimos muy poco del encierro, pero para otro año ya tenemos la información suficiente para movernos mucho mejor. Nos fuimos a dormir de nuevo sobre las 9h (esta vez dormimos mejor) y cuando nos despertamos sobre las 14h fuimos a comer una pizza al Telepizza y pusimos rumbo a Ripollet de nuevo.

En resumen, ir a las fiestas de San Fermín es algo que hay que hacer alguna vez en la vida para vivir el ambiente (eso si, un ambiente bastante de borracho). Hay diversión y conoces a mucha gente, si hay que ponerle algo negativo es la suciedad y el mal estado de todos los lavabos en general. En cuanto a lo económico el costé total de los dos días fue de unos 76€ contando todo (comida, bebida, gasolina, peajes, fiesta...)

martes, 4 de agosto de 2015

Viaje a París. Día 2

Nos despertamos sobre las 9:30h y después de arreglarnos un poco y de prepararnos la mochila con cervezas para acudir por la tarde a la fiesta de la música, ya estábamos listos para irnos hacía París. Cogimos tren y metro hasta llegar al Louvre. Una de las cosas que me sorprendió de París, es que gran parte de la red ferroviaria va sobre la superficie, algo totalmente contrario a lo que pasa en Barcelona (si no se trata del tranvía), y eso, en mi opinión, es un impacto visual negativo para la ciudad del Sena. 

Nos hicimos las típicas fotos con la Pirámide de cristal del museo del Louvre y decidimos no entrar (¡a pesar de que es gratis!) debido a la gran cola que había. El museo del Louvre fue inaugurado un 8 de noviembre de 1793 y actualmente es el museo de arte más visitado del mundo. Es famoso por la gran cantidad de obras maestras que alberga, entre ellas, la Gioconda de Leonardo da Vinci.

Paseamos a lo largo del jardín des Touleries, dónde nos sentamos en una fuente céntrica a contemplar el ambiente y el cielo de París.


Imagen del Louvre a través del arc de triomphe du Carrousel
Descansando en el jardin des Touleries

Continuamos hasta la place de la Concorde, y una vez hechas las fotos con el Obélisque de Louxor, y en la fontaine de Fleuves,  nos dirigimos hacía el río Seine, donde cambiamos de sentido hasta recorrer los 3 kilómetros que separan el pont de la concorde, hasta la ilê de la cité dónde se encuentra la catedral de Notre Dame.

Nosotros y la cathédrale du Notre-Dame
La catedral de Notre Dame es de estilo gótico y se acabó de construir en el año 1345, después de 182 años desde que se iniciara su construcción. Es una de las visitas obligatorias para los turistas que vienen a ver la capital francesa.

Tras visitar el interior de la catedral sin hacer mucha cola, fuimos a la plaza de Saint Michel dónde habíamos quedado con dos amigas y un amigo de nuestra amiga parisina, para comer algo por allí.

Fuimos a una especie de kebab, así que yo no comí mucho (no me gustan los kebabs). Durante la comida conocimos a los amigos de nuestra amiga. Una era de origen colombiano y el chico era su novio. Los dos se manejaban bien en francés pero ella solo dominaba el español, y él solo el inglés. La otra amiga era de Canadá, hablaba algo de francés y dominaba el inglés, pero no sabía nada de español, así que la pobre no se enteró de gran parte de la conversación.


Al acabar de comer, fuimos a los conciertos que se organizaban por la calles de París con motivo de la fète de la musique. Estuvimos parte de la tarde tumbados en el césped de algún parque, bebiendo, riendo y disfrutando del ambiente, y otra parte de la tarde sentados en el bordillo de alguna calle de París, bebiendo, riendo, escuchando música y conociendo a otras personas.


Imagen de un concierto de la fête de la musique
Ambiente por las calles del barrio latino de París





















Al caer la noche, bailamos todos en un concierto con un ritmo panchanguero, y nos despedimos del resto. Los 4, fuimos a cenar a la crepería de la primera noche (¡no podía irme de allí sin comerme una crêpe de chocolate!). Y pusimos rumbo al apartamento de nuestra amiga, ya que a la mañana siguiente debíamos estar en el aeropuerto de Beauvais a las 8 de la mañana y para ello nos debíamos de levantar a las 6:30h.

En resumen, mi visita a París fue una manera diferente de celebrar mi cumpleaños, me llevo un bonito recuerdo, no tanto por la ciudad en si, sino por la compañía :). La ciudad, me pareció algo sucia, pero cuando ves la Tour Eiffel por primera vez, te deja boquiabierto y el ambiente en los alrededores del Sacré Coeur, con las vistas sobre la ciudad, simplemente es excepcional. En cuanto a lo económico, no me pareció tan caro como lo pintan. En total me gasté 75€ entre comida, bebida, fiesta, transporte y algún regalito para la familia, que sumados a los billetes de avión (127,50€), hicieron un total de 202,50€, aunque también hay que tener en cuenta que el alojamiento nos salió gratis las 3 noches y dos días que estuvimos allí.

lunes, 29 de junio de 2015

Viaje a París. Día 1

La semana pasada fui de viaje a París a visitar a una amiga que está viviendo en una ciudad muy próxima a París (Gonesse). Me fui con la hermana gemela de ésta, y con un amigo. Cogimos los billetes con un poco más de 2 semanas de antelación. El billete con Ryanair para el aeropuerto de Beauvais y con en el horario que nosotros queríamos (que era salir el viernes a las 19h de El Prat y volver el lunes a las 8:55h), nos salió por 130€ (ida + vuelta). 

El aeropuerto de Beauvais se encuenta a 90km del centro de París, por lo que para llegar a la ciudad es necesario coger un bus, sin embargo, nosotros tuvimos la suerte de que la chica que vive allí nos vino a buscar en coche y en una hora llegamos a su casa, dejamos las maletas, y cogimos la linea D1 de tren para llegar de Gonesse a la estación parisina de Châtelet-Les Halles. Una vez allí, en el centro de París, como eran las 23:00h de la noche y no habíamos cenado, decidimos comprar unas crêpes de jamón dulce y queso para cenar. La crêpe nos costó unos 6€, pero me quedé satisfecho. Después de cenar, fuimos a tomar una cerveza. La pinta (1,5L), nos costó 15€ (excesivamente caro, más caro que en Múnich!!). Para acabar la noche, caminamos por el centro de París, por rue du louvre,  rue de montmartre y finalizamos la noche de fiesta en Café Oz Grands Boulevards, donde el precio de entrada es de 10€ e incluye una consumición. Regresamos a casa por donde venimos, y llegamos de nuevo sobre las 6:00 de la mañana a la residencia donde vivía la amiga. Al llegar me regalaron una camiseta por mi cumpleaños y nos fuimos a dormir.

Imagen del Arco del Triunfo
Imagen de la Torre Eiffel





















Al cabo de unas pocas horas, nos levantamos a las 12:00h del mediodía con el objetivo de hacer un picnic por París. A las 12:30 ya estábamos en marcha, pero antes de salir, me hicieron un pastel sorpresa con dos donnetes y 5 galletas y soplé las velas de mi 23 cumpleaños (fue un muy bonito detalle :D). Después, fuimos en coche a comprar el pan, el queso, el jamón dulce, patatas y bebidas. Cogimos el tren de nuevo y una vez en París, compramos billetes de metro con viajes ilimitados para un día, cuyo precio es de 3,80€ (más barato que en Barcelona). Visitamos primero el arco del Triunfo, dimos un pequeño paseo por la avenida de los campos eliseos, fuimos al Trocadéro a ver la Torre eiffel, y acto seguido fuimos al parque de Buttes Chaumont a hacer el picnic.

Picnic en Buttes Chaumont
Pasamos la mayor parte del mediodía relajados en Buttes Chaumont y después fuimos al sacré coeur. El ambiente alrededor del sacre coeur es especial, lleno de artistas callejeros que pintan, hacen retratos o tocan música. Estuvimos hasta el anochecer en las escaleras del sacré coeur, escuchando a voluntarios que salían a cantar delante de todos con el fondo del skyline de París. En uno de esos turnos, salió mi amiga parisina, y después de cantar, me felicitó por mi cumpleaños delante de todos y el resto de personas allí presentes, se puso a cantar Happy Birthday, sin duda de los mejores recuerdos que me llevo. 

Imagen del sacré coeur
Al anochecer, fuimos a ver el moulin rouge iluminado y volvimos a casa a descansar después de un largo día sin parar. 


Pd. Espero que os haya gustado este post :)

domingo, 7 de junio de 2015

Viaje a Múnich. Día 5

Mi último día en Múnich empieza a las 9h de la mañana desayunando un típico zumo de naranja. Mi amigo se fue a trabajar temprano (a las 6h) y antes de irse, me levanté de la cama para darle un abrazo y agradecerle el alojamiento que me había ofrecido durante esos 4 días en los que había estado en la ciudad.

Mi vuelo salía a las 15:30, así que si quería llegar con tiempo, debía de salir de casa a las 12h, contando que el tren que sale de Marienplatz hasta el aerupuerto, tiene una frecuencia aproximada de uno cada 15 min, y que tarda 45min en llegar hasta el aeropuerto. 

Durante esas tres horas de las que disponía, me hice la maleta y le tiré el reciclaje a mi amigo, pero lo que no supe era ¡donde tirar la basura!. Al parecer, el reciclaje y la basura se tiran de manera distinta, así que como no supe como hacerlo, lo dejé estar y le dejé una nota a mi amigo comentando mi pequeño incidente. Antes de irme, picoteé algo de fuet y diversos embutidos que había traído desde España, además de un poco de Bretzel que sobró de la noche anterior y de esa manera, comí algo sabiendo que hasta las 18h no llegaría a casa.

A las 12h, me dirigí, ya con la maleta preparada, andando hasta Pocistrasse, donde cogí el metro hasta Marienplatz. Una vez en esa estación, para ir hasta el andén por donde pasa el tren dirección al aeropuerto, estaban realizando obras en la escalera, y no entendí las indicaciones que me dieron. Me crucé con una chica que llevaba una maleta, así que decidí seguirla ya que había bastante indicios de que queríamos ir al mismo lugar. 

Desde el tren, camino al aerupuerto
Una vez en el andén, el tren apareció a los pocos minutos, y a las 12:30h ya estaba de camino al aeropuerto. A mitad de trayecto, apareció un revisor de incógnito (si, ojo con los revisores, porque en Alemania ¡van de paisano!). Suerte, que en la misma estación de Poccistrasse, ya había comprado y validado mi billete hasta el aeropuerto (10,50€), así que no tuve ningún problema.

Una vez en el aeropuerto, todo fue muy fácil. Hice yo mismo mi check-in para seleccionar el asiento que quería (no quedaban en ventanilla), en unas máquinas que hay al inicio de la terminal. Tan solo tuve que introducir el código de la reserva y mi dni. Después, la facturación de la maleta podía ser en el mostrador de la compañía, o la podías enviar directamente tú a través de otro tipo de máquinas que disponían de cinta transportadora de maletas. Como había mucha cola para el mostrador, decidí hacerlo yo mismo. El proceso también fue muy fácil, solo tuve que introducir el código de mi check-in y el destino de las maletas (Barcelona), acto seguido, salió una pegatina que tuve que enganchar en el asa de la maleta, picar a enviar y la cinta se llevó mi maleta hasta el avión.

Pasé el control de seguridad, localicé mi puerta de embarque (para tener controlada su localización), y merodeé por la tiendas en busca de algún recuerdo o souvenir del viaje. Finalmente, me decidí por un paquete con tres cervezas de diferente sabor de la marca Franziskaner (típica de Múnich) de 0,5L cada una y cuyo coste total fue de unos 7€ aproximadamente (es caro, pero no quería irme con las manos vacías). Después, embarqué y tras 1 hora y 50 minutos de vuelo, volvía a estar en Barcelona.

Vista de Innsbruck (Austria) desde el avión

En resumen, el coste total de mi estancia en Múnich durante 4 días y medio, fue el de 130€ en billetes de avión, más 35€ entre metro y tren, más 65€ entre comidas y cervezas, que hacen un total de 230€ aproximadamente, y eso, contando que no tuve gastos de alojamiento, por lo que podemos decir que Múnich es una ciudad bastante cara.


Pd. Espero que os haya gustado todos los resúmenes de mi estancia en Múnich :)



sábado, 6 de junio de 2015

Viaje a Múnich. Día 4

Mi día 4 en Múnich, empieza a las 10h de la mañana, mi amigo se fue a trabajar a las 6h y yo me quedé un ratito más durmiendo. Tenía toda la mañana entera para mí sólo. Decidí hacer algo productivo e ir al supermercado a cambiar latas de cerveza vacías por dinero, si habéis leído bien, en Alemania ¡te pagan por reciclar!. En algunas superficies existen máquinas automáticas donde insertas la lata o botella y la máquina te da entre 0.25€ o 0.50€ céntimos en función del tamaño (si, en este caso el tamaño importa). 

Una vez conseguido mi cambio, me dirigí andando de Poccistrasse al recinto Theresienwiese (Prado de Teresa) o más conocido como Münchner Oktoberfest, donde se celebra anualmente una de las fiestas más típicas de Múnich, el Oktoberfest. El recinto, es una explanada sin edificación alguna (cuando fui, solo había nieve), y está vigilado por una colosal estatua de bronce de la diosa Bavaria

Estatua de la diosa Bavaria en Theresienwiese
Merodeé durante una hora por esos lares, y me dirigí al metro en busca de algún lugar que me quedara por descubrir antes de partir el siguiente día de nuevo a casa. Cogí la linea de metro U6 en Poccistrasse, cambié de linea en Marienplatz y cogí la linea de tren S4 dirección Ostbahnhof para bajarme en Isartor y chafardear un poco lo que había por allí. El Isartor en Isartorplatz, es una de las cuatro puertas principales de la muralla medieval de Múnich. Fue construida en 1337 y sirvió como una fortificación para la defensa de la ciudad. Es la puerta más cercana al río Isar.     

Imagen de Isartor

Callejeé durante media hora, y me desorienté un poco. Pregunté a una persona que paseaba por la calle sobre como llegar a Marienplatz andando. Subí por la calle Tal (si, se llama así), mientras aprovechaba para hacer unas últimas fotos a la ciudad. 

Haciendo las últimas fotos.
Una vez llegué al centro, volví a casa para comer. Esperé a mi amigo y limpiamos un poco la casa durante la tarde y también nos viciamos un rato a la play. Por la noche, salimos a cenar algo al Hofbraeuhaus de nuevo. 

Ya en el local, pedí codillo (un plato típico de la región), más una cerveza de 1L. El plato de codillo costó 18,90€ y la cerveza 8€, así que con eso, gasté prácticamente todo el presupuesto que me quedaba para este viaje. Mi amigo, pidió un Wiener Schnitzel, o lo que es lo mismo, una chuleta de ternera que le costó 17,80€. Cabe decir, que con un plato de esos te quedas bien satisfecho e incluso te sobra comida si no eres de cenar grandes cantidades de alimentos. También, aproveché para probar el pan típico de allí llamado Bretzel, que no es muy bien un pan porque tiene forma de lazo y es salado, pero sirvió para mojar la deliciosa salsa de mi codillo. 

Después de la suculenta cena, fuimos al apartamento a dormir, ya que él madrugaba y yo tenía un vuelo que coger al día siguiente.


Pd: Próximamente, Viaje a Múnich. Día 5


miércoles, 20 de mayo de 2015

Viaje a Múnich. Día 3


Mi día 3 en Múnich, coincidió con el día en que se celebraba más activamente el carnaval o fasching. Empezamos el día a las 9 de la mañana cogiendo el bus que estaba cerca del apartamento, para ir a coger el tren vía y que éste nos dejase en Romanplatz. Cerca de esta estación, se encuentra el Schloss Nymphenburg y sus impresionantes jardines, un corazón verde con cerca de 800.000 metros cuadrados en pleno centro de Múnich. 

El palacio de Nymphenburg fue construido en 1675, aunque posteriormente se fue ampliando. De estilo barroco, fue palacio de residencia de verano de los gobernantes de Baviera. 

Schloss Nymphenburg y yo.
Después de pasar la mañana en los jardines, fuimos dirección al apartamento de nuevo para comprar cervezas antes de que nos cerrasen las tiendas. Sobre las 13:00h, lo teníamos todo listo para ir hacía Karlsplatz, donde habían conciertos y una multitud de personas celebrando el carnaval. Bebimos algunas cervezas por la calle, ya que ha diferencia de España, en Múnich si que está permitido beber en la vía pública. 

Fasching en Karlsplatz.
Hicimos tiempo hasta las 15:00h, hora a la que salían los compañeros de trabajo de mi amigo, y con los que habíamos quedado para comer por allí. Fuimos a su centro de trabajo, que se encuentra en Neuhauser str. y una vez encontramos a sus compañeros, nos dirigimos hacía el Viktualienmark, dónde habían multitud de puestos donde vendían cerveza y comida. De la cantidad de gente que había, perdimos a varios por el camino, y encontramos a otros varios también. 


Viktualienmark durante el carnaval.
Estuvimos hasta las 17:30h, después fuimos a una cervecería del centro, donde pasamos toda la tarde hablando de todo un poco y de nada en concreto, y donde conocí a personas de diferentes nacionalidades que han tenido que emigrar a Múnich para conseguir trabajar y tener un mejor futuro. Si algo me quedó claro, es que muchos no tienen pensado quedarse en aquella ciudad durante un largo período de tiempo, el clima es una de las principales razones, y esperan que sus respectivos países prosperen para poder regresar a casa. 

Finalizamos la reunión en torno a las 21h y cada uno se fue a sus respectivas casas. Yo me quedé con algo de ganas por salir de fiesta y ver la noche muniquense, pero el frío y la poca disponibilidad de los jóvenes (erasmus) por salir, fueron factores decisivos para finalmente, no salir de fiesta. 





Pd: Próximamente; Viaje a Múnich. Día 4.


lunes, 20 de abril de 2015

Viaje a Múnich. Día 2

Lo prometido es deuda, así que aquí tenéis mi segundo día en Múnich.

Mi amigo trabajaba durante el día, así que quedé con dos de las tres chicas españolas que habíamos conocido la noche anterior en la cervecería Hofbräuhaus, para dar un paseo por la mañana. Llegué a Marienplatz a la hora acordada (10:30h), pero tuve que esperar a que las chicas llegaran. Fuimos hacía el sur, pasamos al lado del Münchner Stadtmuseum y del Filmmuseum y dimos una vuelta por el Viktualienmarkt, una especie de mercadillo. 

Después, nos dirigimos de nuevo al norte, hacía Odeonsplatz (ellas no habían estado), y volví a pasar por el Hofgarten, pero esta vez íbamos buscando el Englischer garten, diseñado por Benjamín Thompson en 1789. Se trata de unos de los parques urbanos más grandes del mundo con sus 4,17km cuadrados de extensión, superando con creces al Central Park de Nueva York. El Englischer garten es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, es gratuito y de acceso libre. 

Nos perdimos un poco, así que preguntamos a un hombre que pasaba por el Hofgarten para que nos indicara la entrada al parque. El hombre de origen italiano, no hablaba muy bien el inglés, pero nos indicó como pudo que él se dirigía hacía allí y que le podíamos acompañar si queríamos. Nos detuvimos en frente del Bayerische Staatskanzlei para hacernos una foto los tres (aprovechando la compañía de aquel hombre). 

Llegamos a la entrada del Englischer garten y nos despedimos de aquel hombre. Si alguien pensaba que en Múnich no se puede practicar surf, ¡se equivoca! en el Eisbachwelle se puede practicar este deporte, ya que ahí nace un río artificial que cruza el parque hasta desembocar en el río Isar. Entramos al parque y dimos una vuelta por algunos de sus caminos. Las chicas eran de Arenas de San Pedro, provincia de Ávila. Las dos son muy simpáticas y me hicieron pasar una mañana muy agradable. Si no las hubiese conocido la noche anterior, me hubiese tocado pasar la mañana solo por la ciudad, así que tuve bastante suerte al conocerlas. 

Imagen del Monopteros (Englischer garten)
Imagen de un surfista en el Eisbachwelle (Englischer garten)

















Caminamos por el parque hacía el norte, pasamos por el Monopteros, y continuamos hasta la Chinesischer turm. Nos hicimos un par de fotos y volvimos hasta la parada de metro de Odeonsplatz.

Nos dirigimos por la linea U3 hacía Olympiazentrum, cerca del apartamento de su prima donde se alojaban. El parque olímpico de Múnich, fue construido en 1972 con motivo de las olimpiadas de verano celebradas en la ciudad ese año. Cerca de él, se encuentra la sede de BMW, uno de los pocos rascacielos con los que cuenta la ciudad. En el propio parque se encuentra la Olympiaturm, que con 291 metro de altura es la infraestructura más alta de Múnich y del estado de Baviera, y sirve de centro de telecomunicaciones de la ciudad.

Imagen del Olympiaturm y al fondo la sede de BMW

Cruzamos todo el parque olímpico hasta llegar a un mirador desde el cual se puede apreciar una impresionante panorámica de la ciudad. La pena, es que los días que estuve había bastante niebla y dicha panorámica no la pude apreciar del todo, pero a pesar de eso nos hicimos unas fotos y volvimos hacía el metro. De camino, observamos como un valiente adolescente se atrevía a cruzar el lago a pie, aprovechando que el agua estaba congelada.

Las acompañé hasta el apartamento de su prima, nos despedimos y regresé al apartamento de mi amigo por la U3 desde Oberwiensenfeld hasta Poccistrasse. Estaba realmente cansado, habíamos caminado bastante a lo largo de la mañana. Llegué al apartamento sobre las 3 del mediodía y el resto de la tarde no hicimos gran cosa.

Pd. Próximamente, día 3 en Múnich.


jueves, 16 de abril de 2015

Viaje a Múnich. Día 1

El 15 de febrero de este año, fui de viaje a Múnich para visitar a un amigo y para hacer una primera toma de contacto con la ciudad, por si finalmente decidía establecerme allí para buscar trabajo. 

Mi viaje, se produce después de una serie de circunstancias personales difíciles, y a punto estuve de anularlo, pero finalmente no lo hice y de haberlo hecho me hubiera arrepentido. Compré el billete de ida y vuelta con Lufthansa, a través de edreams, con tres semanas de antelación y me salió por 130€ en total. El trato y el servicio de Lufthansa fue excelente y, además, los billetes con esta compañía incluyen un snack y una bebida gratis en cada vuelo. Desde el avión, se podía apreciar la especie de niebla instalada que hay sobre la ciudad de Múnich y alrededores. Una niebla que escasamente desaparecería los 4 días que estuve, así como el paisaje teñido de blanco por la nieve. 

Una vez en el aeropuerto, las maletas no tardaron en salir y fue bastante fácil encontrar la estación de tren, solamente hay que seguir las indicaciones con la letra S de S-Bahn (tren). Una vez en la estación, cogí la linea S8 que te deja más rápidamente que la S1 en el centro de la ciudad (Marienplatz), donde había quedado con mi amigo. El aeropuerto está bastante a las afueras de Múnich, y el trayecto hasta el centro de la ciudad es de unos 45 minutos. Aunque no hayan barreras ni tornos, aconsejo comprar el billete de tren desde el aeropuerto hasta Marienplatz, que ronda los 10,50€ (bastante caro), ya que suelen haber revisores y la multa es de 50€. 

Imagen del ayuntamiento viejo (Marienplatz)
Llegué sobre las 12 del mediodía y antes de subir a la superficie, en la estación de tren ya se notaba un ligero olor a comida y a festividad. Era el Fasching (carnaval), y la plaza de Marienplatz estaba llena de gente disfrazada, paradas de comida y hasta había un escenario donde un solista estaba cantando, mientras enseñaba una coreografía a los niños allí presentes. El frío era bastante notable, estaríamos alrededor de 1 o 2 grados positivos.

Mi amigo tardó un poco más de la cuenta, pero pude hacer un par de fotos a la principal plaza de la ciudad. Cogimos el metro (U-Bahn) hasta Poccistrasse, donde estaba su apartamento. La gran mayoría de lineas (tanto de metro como de tren), pasan por Marienplatz y por la estación central (Hauptbahnhof). Es una red de metro bastante centralizada, con lo cual, puedes ir a varios sitios sin hacer muchos transbordos, en la mayoría de veces como mucho hay que realizar uno. 

Después de dejar la maleta y de volver a Marienplatz para comer, dimos un paseo por el centro de la ciudad. Bebimos un Glühwein, una especie de vino caliente típico alemán que ayuda a entrar en calor (3,80€/vaso). Continuamos hacía el norte, hacía Odeonsplatz, mientras yo iba observando la arquitectura y las calles limpias de Múnich.

Entramos en el Hofgarten cuando ya se estaba haciendo tarde, así que hicimos una pequeña guerra de bolas de nieve y volvimos hacía el centro. El Hofgarten es un parque construido por Maximilian I en 1617 con un estilo renacentista, sin embargo fue reconstruido parcialmente después de la segunda guerra mundial como un jardín de estilo inglés. El pabellón central está dedicado a la diosa Diana.

Imagen del Hofgarten.
De vuelta, nos desviamos por la calle Maximilianstrasse para ver los lujosos escaparates y los vestidos de 10.000€ que se lucían en ellos. Seguimos por esa misma calle para ver el monumento a Maximilian II de Bavaria, cruzamos el puente sobre el rio Isar y cogimos el U-bahn en Max-Weber-Platz.

Hasta ese momento iba sin billete, así que decidí comprar un bono de 2 zonas (suficiente para ver lo más importante de la ciudad) con viajes ilimitados en metro, bus y tranvía durante 4 días por 14€.

Volvimos al centro a cenar unos trozos de pizza y después fuimos a tomar algo para rematar el día en el local Hofbräuhaus. Es un local típico alemán que debido a su historia y su peculiar ambiente, es muy frecuentado por los turistas. Estaba bastante lleno, pero por casualidad, encontramos sitio al lado de otras chicas españolas de quienes nos hicimos amigos, y yo quedaría con ellas al día siguiente para ver el Olympiapark mientras mi amigo trabajaba. La jarra de cerveza de 1 Litro sale por 8€ en ese local y, en general, todo es bastante caro (lo alemán se paga). Además, acordaros de que en Alemania ¡está muy mal visto no dejar propina!.

Pd. En los próximos días publicaré Viaje a Múnich. Día 2.